Monday, July 12, 2010

Alejandro Sanz

El artista conocido como Alejandro Sanz, cuya carrera comenzó con el más que pretencioso e histriónico nombre de Alejandro Magno [¡!], en realidad se llama Alejandro Sánchez (suprimió el “che” de su apellido) y tiene fijada su residencia en Miami (Florida, EEUU). Y es que este chico de Moratalaz* siempre tuvo delirios de grandeza inversamente proporcionales a su más que discreto nivel cultural, como suele ser habitual en estos casos de desclasamiento sobrevenido por el éxito e interrupción prematura de los estudios.

Pero no es el motivo de estas líneas analizar la trayectoria profesional de Sanz-Magno-Sánchez, arquetipo del cantante tierno que empieza emocionando a fans adolescentes a las que les falta un hervor y acaba siendo admirado por sus abuelas, con un vacío generacional intermedio más profundo que sus letras.

La última ocurrencia que ha tenido Alejandro Sanzleit motiv de la inapelable roja directa que le presentamos en estos días protagonizados por el balompié— ha sido poner en duda el valor (¡!) y el patriotismo del campeón español de Moto GP Jorge Lorenzo por no atreverse a blandir y plantar una bandera rojigualda de la monarquía española en el “territorio hostil” de Montmeló para celebrar su reciente triunfo en el Circuit de Catalunya. Acostumbrados como nos tenía a sus obsesivas proclamas anticomunistas contra Cuba y Venezuela, el progre residente de ese “nido de izquierdistas” que es Miami cruza ahora el charco para pontificar sobre las eternas tribulaciones identitarias de la tierra que le vio nacer.

LOS ‘PATRIOTAS’ DE LIECHTENSTEIN

Dudar públicamente (por medio de Twitter) sobre el valor y el patriotismo del piloto malloquín puede y debe ser calificado como una temeraria osadía viniendo de quien viene… Se da la circunstancia de que hace poco más de año y medio (diciembre de 2008) la revista Interviú y otros medios desvelaron que el nombre de Alejandro Sánchez (alias Sanz, alias Magno) figuraba en un listado de 67 españoles o residentes investigados por la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada y el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz por ocultar dinero en fundaciones opacas del paraíso fiscal de Liechtenstein.

Al artista conocido como Alejandro Sanz se le investiga por la supuesta ocultación de un millón de euros en los oscuros fondos financieros del Principado centroeuropeo. Según la investigación abierta, sólo por este concepto Alejandro Sanz habría defrudado a Hacienda la bonita cantidad de 480.000 euros en un solo ejercicio fiscal. En esta lista también aparecen otros apellidos de más rancio abolengo en las causas patrióticas, como es el caso del progenitor del líder nacionalista catalán Artur Mas, presidente de Convergència i Unió. El juez Pedraz solicitó en su momento a la Agencia Tributaria informes sobre la situación fiscal de los investigados para, en su caso, proceder a acusarlos por delitos de fraude a la Hacienda Pública que podrían superar los 73 millones de euros. Esta trama de corrupción —en la que estarían implicados también ciudadanos de otros países— fue descubierta por los servicios secretos alemanes, país donde fue calificada como “el mayor caso de evasión de impuestos de la historia de Alemania”.

Finalmente diremos que poco o nada ha trascendido en los medios de comunicación sobre el desarrollo de esta investigación desde la fecha de su apertura en España a finales de 2008. Cabe dentro de lo posible que —al final— los papeles de Liechtenstein acaben enterrados bajo una montaña de recurrentes recursos, apelaciones y tejemanejes jurídicos de las defensas, como ocurre con la mayoría de los casos que afectan a este tipo de individuos con dinero y abogados, que son —a fin de cuentas— dos de los factores que definen y caracterizan sus desvelos por la Patria y su amor a la bandera… aunque no sabemos muy bien a cuál de ellas… Y “no es lo mismo”, como dice el estribillo de una canción del artista conocido como Alejandro Sanz.

Todo un ejemplo, aunque no precisamente de valor y patriotismo de verdad**, el que nos ofrece Alejandro Sánchez, alias Sanz, alias Magno, con último domicilio conocido en Miami (Florida, EEUU).

Texto e infografía: Paco Arnau / Ciudad futura

________________
-
[*]: Barrio obrero de la periferia de la ciudad de Madrid.
[**]: El concepto político moderno de patriotismo tiene sus orígenes en los tiempos de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII, cuando a la sazón se consideraba patriotas o hijos de la Patria a los defensores de la Nación, entendida ésta como el pueblo en armas frente a las clases dominantes del antiguo régimen; en contraposición con los enemigos del pueblo, de la República y de la Revolución. Posteriormente, a lo largo de la Edad Contemporánea, el término ha sufrido todo tipo de reinterpretaciones perversas por parte de los defensores de doctrinas nacionalistas e imperialistas y de las propias clases privilegiadas.
-
Enlaces relacionados:
Lista de los españoles o residentes investigados por fraude fiscal en Liechtenstein (rebelion.org)
+Rojas directas de Ciudad futura »
-

Friday, July 09, 2010

La historia oculta del Tratado Minero de Pascua Lama

08-07-2010
Trasnacionales mineras explotan la cordillera de Los Andes
La historia oculta del Tratado Minero de Pascua-Lama
Francisco Marin
Copenda
Promulgado hace casi nueve años, el Tratado Minero entre Chile y Argentina fue el instrumento que construyeron las trasnacionales mineras para explotar la Cordillera de Los Andes. Tuvieron el respaldo de gobiernos y parlamentos de ambos países. Sin embargo, gran parte de lo que persiguen sus promotores no se ha concretado: Un requerimiento presentado ante el Tribunal Constitucional de Chile, y su posterior dictamen, acabó por diluirlo.
A pesar de su trascendencia, esta historia ha permanecido oculta… hasta ahora.
El Tratado de Complementación Minera entre Chile y Argentina, promulgado el 20 de diciembre de 2000, aportó el marco legal en el que se inserta el proyecto aurífero Pascua Lama y muchos otros que se quieren construir en las altas cumbres de Los Andes.
Según sostiene el economista chileno, Julián Alcayaga, en su libro "El País Virtual: El lado oculto del Tratado Minero Chileno-Argentino", las corporaciones que promovieron este acuerdo buscaban tres objetivos fundamentales.
Primero, que los minerales argentinos pudieran salir a través de puertos chilenos, dado que la distancia existente entre los yacimientos cordilleranos y el Atlántico hacía inviable sacarlos por ahí. También perseguían transformar la Cordillera de Los Andes en un “país virtual”, definida en el Tratado como “Área de Operaciones”, la que -a su entender- estaría al servicio de las transnacionales mineras. El tercer objetivo era levantar las restricciones a la propiedad extranjera en zonas limítrofes.
El Ciudadano da a conocer -con autorización del autor y en exclusiva para Chile-, aspectos relevantes de este libro recién concluido e inédito, que evidencian los detalles ocultos de la gestación de este Tratado, así como sus objetivos y el por qué de su fracaso parcial. Génesis de un Tratado expoliatorio.
“Hacia 1989, en Argentina existían sólo cuatro empresas mineras extranjeras. Pero al año siguiente, coincidiendo con el llamado restablecimiento de la democracia en Chile, las multinacionales mineras comenzaron a comprar casi la totalidad de los yacimientos en ese país, que en ese tiempo tenían un bajo valor comercial, ya que no era rentable sacar esos minerales por los puertos del Atlántico, a más de mil kilómetros de distancia”, dice Alcayaga en El País Virtual.
Y añade: “Pese a esta dificultad, las transnacionales empezaron a adquirir las minas, con la seguridad que en un futuro cercano podrían exportar los minerales de Chile. Así, en 1993, cuando la casi totalidad de los yacimientos argentinos habían pasado a manos de las mineras extranjeras, éstas se propusieron crear un tratado entre ambos países que les diera las más amplias facilidades para sacar el cobre trasandino por el Pacífico”.
A partir de 1994 se constituyeron comisiones binacionales sobre el tema minero con composición pública-privada. Esta voluntad de trabajo conjunto se plasmó en la Declaración Presidencial de Olivos, suscrita el 26 de abril de 1996, y que contó con el impulso del entonces presidente Menem, además de ministros y parlamentarios de ambos países, y destacados empresarios. Eran las bases del Tratado Minero.
El 29 de diciembre de 1997, en Antofagasta y San Juan, los presidentes Eduardo Frei y Carlos Saúl Menem, firmaban el acuerdo. Su ratificación quedaba en manos de ambos parlamentos nacionales, los que podrían aprobar o rechazar, pero no modificar lo establecido por los mandatarios. El Tratado suponía la creación de un Área de Operaciones de 340.835 km2. De esta superficie, 180.165 km2 serían aportados por Chile -lo que representa el 25% de su territorio- y Argentina sumaría 160.670 km2 (6% de su suelo). El pacto contemplaba que este territorio sería gobernado por una Comisión Administradora -poder ejecutivo- que estaría financiada por corporaciones mineras. Existiría un Reglamento Interno -una suerte de Constitución- que ella misma generaría. La Comisión Administradora tendría atribuciones para disponer libremente de los recursos naturales contenidos en el Área de Operaciones. También podría otorgar concesiones de explotación y resolver las controversias que se presentasen entre “las partes”, es decir: Los Estados.
Otro aspecto muy relevante de este acuerdo es que permitía la constitución de servidumbres mineras en Chile para yacimientos ubicados en Argentina, y viceversa. Esto significa que los tribunales chilenos quedaban facultados -casi obligados- para otorgar permisos de construcción de caminos y mineroductos en favor de minas ubicadas en Argentina. A propósito de la radical renuncia que este convenio suponía a la soberanía de los países involucrados, Alcayaga se pregunta en El País Virtual: “¿Quiénes fueron los juristas que redactaron esas páginas?” La respuesta la obtendría a mediados del año 2000, en una cena en el restaurante La Maison de France. Esta cita fue solicitada por Barrick al senador Jorge Lavandero, que entonces era presidente de la Comisión de Minería del Senado. Además era el máximo opositor en Chile al acuerdo. Asistieron los ejecutivos de Barrick, Sergio Jarpa y José Antonio Urrutia. También el destacado político democratacristiano Marcelo Trivelli y Pilar Velasco, quienes cabildeaban en favor de la transnacional por medio de la empresa de comunicaciones Extend. Lavandero asistió acompañado de Carlos Tomic, Hugo Latorre y Alcayaga.
“Poco a poco fuimos entrando en el tema central -relata Alcayaga en su libro-, que era el Tratado Minero. En un momento de la discusión, al defender la importancia del convenio, Urrutia - quizás por inadvertencia o entusiasm-, afirmó que fue Barrick Gold la que elaboró el Tratado Minero entre Chile y Argentina”. Lavandero y sus asesores se retiraron indignados luego de recibir esta información.
Barrick Gold buscaba con desesperación que Lavandero desistiera de su férrea oposición, lo que no consiguió. Si se aprobaba el Tratado, la empresa obtendría beneficios formidables: era propietaria de varios yacimientos en la Cordillera argentina, además de Pascua Lama que está ubicada sobre la frontera. Para explotarlos necesitaba que se levantaran las restricciones a la propiedad de extranjeros en ambos lados de la cordillera chileno-argentina. En el debate que hubo en el Senado se hizo evidente otro de los objetivos de este acuerdo que había pasado inadvertido. “En un instante, el senador Gabriel Valdés, solicitó una explicación de por qué se incluyó el sur de Chile en el Área de Operaciones del Tratado, si en esa zona no existen yacimientos mineros”. Aunque estaban presentes en la sesión el ex presidente Frei Ruiz-Tagle e importantes autoridades de Cancillería y Minería: nadie supo que decir. En entrevista con El Ciudadano, Alcayaga dijo que el hecho de incluir el sur de ambos países -que contienen una de las mayores reservas de agua dulce del mundo-, “demuestra que con este tratado, las transnacionales buscaban tener el control total de la cordillera chilena-argentina”.
Debate express
En la Cámara de Diputados no se realizó un debate serio. “Parecía que el objetivo era la aprobación inmediata, saltándose trámites esenciales para una adecuada aprobación de esta Ley, como desestimar que pasara por la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja, trámite obligatorio, según la Ley Orgánica del Congreso Nacional, cuando un proyecto de ley contempla gastos en su aplicación”, como sostiene el citado libro. Y agrega: “Existiendo un acuerdo en la Comisión de Relaciones Exteriores y de Minería de votarlo fundadamente, finalmente se aprobó de modo económico en apenas… ¡cinco minutos! (…) Para evitar su estudio por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el Ejecutivo argumentó que la implementación del Tratado no implicaba gastos, lo que no era verdad y constituye uno de los defectos más relevantes de la Ley aprobatoria del Tratado”.
En lo poco que se alcanzó a discutir, sobresalió la decidida defensa que hizo del Tratado el diputado del PPD, Antonio Leal, dibujó un panorama prometedor para el norte chileno en caso de suscribirse este acuerdo. Ninguno de sus presagios se ha cumplido.
El 8 de agosto de 2000 los diputados aprobaron este acuerdo. Sólo dos parlamentarios, de los 120 que componen la Cámara Baja, votaron en contra: Jaime Mulet y María Rozas.
El Senado, para el análisis del Tratado, dispuso de una Comisión Unida de Minería y Relaciones Exteriores, que fue presidida en forma conjunta por los senadores Sergio Romero y Jorge Lavandero.
Al calor de la discusión, la mayor parte de los senadores tomó conciencia de que el Tratado Minero afectaría los intereses económicos nacionales, por el aumento de la oferta de cobre que supondría y la consiguiente baja de precio que esto ocasionaría. Se hacía evidente que las únicas beneficiadas serían las grandes mineras a las que no les importa que el precio del cobre baje porque, aunque productoras del mineral, son también consumidoras del mismo, como sucede con Mitsubishi, Billiton y Xstrata. Esos conglomerados no sólo extraen el cobre, sino que también lo funden, refinan y elaboran.
En el reportaje firmado por Magdalena Ossandón: Tratado Minero abre el Pacífico a minería argentina, aparecido en El Mercurio el 1 de noviembre de 1998, se afirmaba: “…la mina argentina Pachón, sin salida por Chile, vale 25 millones de dólares. Ese fue el precio que pagaron los canadienses que la compraron a los argentinos. Con salida por el Pacífico sube a 600 millones de dólares. Si tanto vale el pase, ¿no convendrá a Chile cobrar la cuenta justa?”. Si los grandes beneficiados serían las transnacionales, los perjudicados serían, entre otros, los 80.000 pequeños mineros que hay en Chile, para los que los bajos precios resultan insostenibles. Con la mediana minería ocurre algo similar.
Los argumentos en favor de la conveniencia para Chile del Tratado, que se daban en el Parlamento chileno, eran muy débiles y se relacionaban con la eventual gestación de nuevos empleos -en la construcción y operación de las minas-, y el supuesto dinamismo que adquiriría la economía chilena (en transportes, insumos y servicios) gracias a los nuevos emprendimientos mineros.
En el Parlamento la mayor promotora del Tratado fue la ex Cancillera, Soledad Alvear. Según afirmó el ex senador Lavandero, ella recorrió las oficinas de los senadores intentando conseguir su apoyo a la iniciativa. En el Informe de la Comisión Unida, boletín 2408-10, del 6 de octubre 1999, de la Cámara de Diputados, el abogado de SONAMI, Cristián Letelier Aguilar, afirma que “este Tratado presenta características de tal peculiaridad que constituye la única obra de Derecho Internacional Público que contiene normas de aplicación enteramente de interés empresarial y privado”.
Un informe de Joaquín Vial, director de Presupuesto del Gobierno de Frei, sostenía que el acuerdo minero derivaría en pérdidas para Chile de varios cientos de millones de dólares como resultado de la previsible sobreproducción. Los sucesivos gobiernos de Chile, se guardaron este y otros informes, como el del constitucionalista Jorge Ovalle, que mostraban los perjuicios, debilidades e inconstitucionalidades que suponía la aprobación del Tratado Minero.
El Fallo
El 29 de agosto de 2000 -pocas horas antes de que el Senado aprobara el Tratado que suponía la privatización de la cordillera en beneficio de las transnacionales-, 13 senadores chilenos presentaron un requerimiento ante el Tribunal Constitucional. Estos fueron: Evelyn Matthei, Jorge Lavandero, Fernando Cordero, Julio Canessa, Jorge Martínez, Ramón Vega, Enrique Zurita, Antonio Horvath, Rodolfo Stange, Beltrán Urenda, Jovino Novoa, Marco Cariola y Mario Ríos.
En dictamen de respuesta, fechado el 3 de octubre de aquel año, el Tribunal Constitucional (TC), no declaró inconstitucional el Tratado pero en sus considerandos, limitó fuertemente su alcance: “El dictamen establecía que los tribunales chilenos quedaban impedidos de otorgar servidumbres mineras a yacimientos argentinos y, tal vez más relevante que eso, la Comisión Administradora del Tratado ya no tendría facultades jurisdiccionales, quitándole el carácter de “país virtual” al Área de Operaciones del Tratado. Es decir, a pesar de que se rechazaba la inconstitucionalidad en la forma y en el fondo, habíamos logrado gran parte de nuestros objetivos”, señaló Alcayaga.
La prohibición a los tribunales chilenos de otorgar servidumbres era particularmente grave para las grandes mineras: Si un mineral ubicado en Argentina, como es Pachón, quiere obtenerlas para construir un mineroducto al mar, deberá tratar directamente con los propietarios de los terrenos afectados. Estos podrán cobrar lo que quieran por permitir la servidumbre. Si alguien se opone: no habrá paso de los minerales. Esta sola disposición ha implicado que ninguno de los cerca de diez megaproyectos mineros que se pretendían explotar en la cordillera argentina a partir de 2000 haya comenzado a operar. La construcción de El Pachón estaba contemplada para el segundo semestre de 1998. Sólo esta mina produciría, en sus inicios, 180.000 toneladas anuales de cobre, lo que constituye el 1% de la producción mundial de este mineral. El requerimiento y posterior fallo del TC arruinó sus planes.
El dictamen del Tribunal Constitucional confirmó que el Tratado contiene materias propias de una ley orgánica constitucional y debía ser tramitado y votado con el porcentaje de votación de ese tipo de normativas. “Pero dio por saneado el procedimiento, al afirmar que gracias al elevado quórum con que se aprobó el Tratado en el Congreso Nacional (sólo dos votos en contra en la Cámara Baja, y siete en el Senado), se depuraba el vicio de procedimiento”.
A entender de Alcayaga, la discusión del Tratado tuvo efectos favorables e impensados para Chile. Dice que después que los presidentes de los dos países firmaran el Tratado Minero (1997), la inversión del rubro para este lado de la Cordillera descendió drásticamente. Esto se debió a que los inversionistas estimaron que era mucho mejor trasladarse a Argentina, donde existen enormes yacimientos que luego del Tratado podrían comenzar a ser explotados por Chile. Además, bajo el mandato de Menem (1989-99) se estableció un marco jurídico en extremo favorable para las transnacionales de la minería.
“Ese veranito de San Juan de tres años de caída de la inversión minera en Chile (entre 1998 y 2000) y la no materialización de la inversión proyectada en Argentina, fue a la postre fundamental para que disminuyera la producción chilena de cobre y comenzara a declinar la sobreproducción mundial de este mineral generada por la abultada inversión del área en Chile. Pero ello no hubiera tenido ningún efecto si el Tribunal Constitucional chileno no hubiera impedido definitivamente que se materializaran los cuantiosos proyectos programados para la minería del cobre en Argentina”, sostiene Alcayaga.
Fruto de esta menor inversión de tres años y del estancamiento posterior en el aumento de la oferta, el precio actual del cobre -2,2 dólares la libra- es casi cuatro veces mayor que el de hace diez años. Cabe destacar que Chile, que es el primer productor mundial de cobre, aumentó vertiginosamente su producción de este mineral a partir de la llegada de los gobiernos de la Concertación. De las 1,6 millones de toneladas que se producían en 1989 pasó a 4,6 millones en el 2000. Sin embargo, este aumento no implicó mayores ganancias, sino todo lo contrario. Con la sobreproducción, el mineral chileno saturó los mercados presionando su precio a la baja: su valor disminuyó a la mitad en los 90’. En 1999, con una producción tres veces mayor a la de diez años antes, el país recibía ocho veces menos ingresos netos.
Hay un aspecto del Tratado Minero que no fue tocado por el fallo del Tribunal Constitucional: El que permite a extranjeros explotar minas fronterizas. Por eso, Pascua Lama es aún posible. De todas maneras, Barrick no la tiene fácil. Alcayaga lo explica así: “Después de que el dictamen del TC declarase que la Comisión Administradora no tenía potestades de autotutela ni jurisdiccionales, está impedida de administrar fondos privados para financiar al Estado.
Ante esta inesperada consecuencia del dictamen, el Gobierno (de Lagos) tardó más de dos años para encontrar una solución ‘legal’ a la forma en que los inversionistas (Barrick) podrían financiar los gastos del Estado chileno en los negocios mineros transfronterizos. Esta solución fue la publicación, recién el 9 de febrero de 2003, del Decreto Supremo Nº 116 del Ministerio de Minería”. Mediante esta disposición, se permite que Barrick y otras transnacionales mineras que se acojan al Tratado, paguen directamente a las instituciones involucradas en fiscalizarlas: O sea, Carabineros, el SAG, Aduanas, entre otras.
A entender de Alcayaga, esto infringe el numeral 20 del artículo 19 de la Carta Fundamental, que establece: “Los tributos que se recauden, cualquiera que sea su naturaleza, ingresarán al patrimonio de la Nación y no podrán estar afectos a un destino determinado”. Al margen de esta inconstitucionalidad, el autor de País Virtual expresa que sería “impresentable” que en Chile los fiscalizados comenzaran a pagar los gastos de sus fiscalizadores.
En trámite posible fin de Pascua Lama
El Comando de Defensa del Valle del Huasco, y otras organizaciones, presentaron una Acción Constitucional de Nulidad de Derecho Público del Decreto Supremo 116, que tiene el rol Nº 4670-2008 en el 9º Juzgado Civil de Santiago. Esta se encuentra en etapa de la prueba. Si prosperara, sería el fin de Pascua Lama.
El dictamen del Tribunal Constitucional chileno Su alcance jurídico será diferente en un país que en otro, como si existieran dos tratados en uno. Esto se debe a que como en Argentina no se cuestionó la constitucionalidad de este Tratado, la Comisión Administradora cuenta allí con todas las atribuciones que le entrega el Tratado Minero. Sin embargo, en virtud del Dictamen del Tribunal Constitucional chileno, las más importantes de esas atribuciones no tienen aplicación en Chile.
El autor del libro
Alcayaga pertenece a una familia de pirquineros. Socialista desde adolescente, tras el golpe militar de 1973 fue detenido, torturado y condenado a 10 años de cárcel. En septiembre de 1976, se le conmutó la prisión por extrañamiento.
En la Unión Soviética estudió Economía (Universidad Patricio Lumumba). Más tarde, en París, haría estudios de postgrado en La Sorbona. En 1993, cuando ya llevaba casi una década de retornado a Chile, pudo establecer que las transnacionales mineras que operan en Chile no pagan impuestos. En el Libro negro del metal rojo (1999) describió los mecanismos usados con este propósito así como el papel que han jugado los gobiernos de Chile, desde el 11 de septiembre de 1973, para facilitar esta tarea.
Cómo se gestó el requerimiento
Alcayaga cuenta en su libro como fue que se gestó su decisión de impulsar un requerimiento por inconstitucionalidad del Tratado Minero. Dice que en la última sesión de la Comisión Unida -realizada el 4 de julio de 2000-, el senador Augusto Parra, al fundamentar su voto favorable al Tratado dijo: “Se han levantado varias cuestiones de constitucionalidad, de las cuales las que más fuerza le han hecho son algunas de las planteadas por el economista, señor Julián Alcayaga, pero, después de analizarlas detenidamente, se ha llegado a la conclusión de que carecen de elementos suficientes”. Esto aparece en la página 182, del Informe de la citada Comisión. A pesar de algunas críticas, como las expresadas por los senadores Gabriel Valdez y Jaime Gazmuri, todos los senadores de la Concertación, salvo Jorge Lavandero, votaron en la Comisión Unida en favor del Tratado. El otro voto en contra que hubo en la citada Comisión lo aportó el almirante en retiro Jorge Martínez Busch. La opinión de Parra, más el voto del Almirante, alimentó las convicciones del pirquinero. “Por esta razón, tan pronto terminó esta última sesión (…) me acerqué al senador Martínez Busch para tantear la posibilidad que apoyara (…) un requerimiento en contra del Tratado. Se mostró de acuerdo en vista del peligro que el Tratado involucraba para la soberanía nacional, y quedamos en reunirnos al día siguiente para comenzar a prepararlo. Llegué con un borrador del recurso (…) A partir de ese día, y hasta el 29 de agosto nos juntábamos al menos dos o tres veces por semana para discutir los avances del requerimiento y conseguir las firmas de sus colegas senadores. Al mismo tiempo, las conversaciones del senador Jorge Lavandero con los senadores institucionales se hicieron más frecuentes y cordiales”. En la redacción y corrección del requerimiento colaboraron con el economista los abogados Pedro Foncea Navarro, Juan Subercaseaux, Francisco Corona y Julio Stuardo González.
Conseguir las doce firmas de senadores necesarias para validar este requerimiento era lo más importante. Alcayaga dice que el mayor mérito en este sentido lo tuvo Martínez y el también senador designado Fernando Cordero. Lavandero, por su parte, aunque intentaba, no lograba conseguir ninguna firma.
Alcayaga, en su afán por conseguir las rúbricas, tuvo que acudir a la casa de Augusto Pinochet. El senador Martínez así se lo solicitó puesto que un importante grupo de senadores se reunirían allí para saludar al malogrado tirano. Casi la mitad de las firmas del requerimiento se suscribieron allí. En las conclusiones de su libro, su autor sostiene que la experiencia con el Tratado Minero le dejó algunos aprendizajes. El primero es que, por más difícil que parezca una lucha: “nunca se deben bajar los brazos”. “La segunda lección -dice Julián- es que se pueden dejar de lado los prejuicios que pueden existir entre mundos o grupos opuestos, como los militantes de izquierda y el mundo militar, para lograr un objetivo común, en este caso parar el Tratado Minero, aunque las motivaciones para conseguirlo hayan sido muy diversas para cada grupo. Con apertura de espíritu se pudo lograr el objetivo común, aunque en un comienzo el sólo hecho de conversar era un desafío”.
Fuente: http://www.argenpress.info/2010/07/trasnacionales-mineras-explotan-la.html
rCR

Tuesday, June 15, 2010

El capitalismo daltónico

Ver como pdf 15-06-2010



CUBARTE


Cuando llega la hora de defender, a como dé lugar, la sacrosanta institución de la propiedad privada sobre los medios de producción y mantenerla alejada de la acción de los gobiernos, aunque estos representen también sus intereses, el capitalismo multiplica hasta el infinito su capacidad para generar esa verdades aparentes, y en el fondo falsas, que son los sofismas.

Para la lógica del capital, mantener el derecho de propiedad impune e intocable, y rodear a los propietarios de un halo sagrado de intangibilidad capaz de detener en sus bordes, no solo la acción de las leyes, sino también de los principios morales, justifica cualquier argumento, aún aquellos que sean ilegales e inmorales. En el fondo, no hay nada nuevo bajo el sol: el capital solo reconoce las leyes del capital, en primer lugar la de generar ganancias crecientes a cualquier costo. Todo lo demás es irrelevante y prescindible, mojigangas de soñadores, extravíos utópicos y pérdida de tiempo. Y ya se sabe que el tiempo es dinero.

Cuando leo algunos de los argumentos de personas que entre nosotros, en la Cuba de hoy, dicen estar luchando por una completa erradicación de las formas de discriminación racial que sin duda aún perviven, no es raro encontrar cierto tono fundamentalista que excluye el reconocimiento de lo realizado hasta la fecha por la Revolución y el socialismo. De manera sutil se nos introduce el argumento, como de soslayo, de que el capitalismo, a pesar de sus defectos, ha avanzado tanto en este tema que hasta un presidente negro ha sido electo en los Estados Unidos, y que en ese espejo del progreso debemos mirarnos.

Dejemos a un lado, por ahora, el simplismo de que Obama fue electo como muestra del avance de la integración racial del mismo país que ha visto, bajo su presidencia, aprobar leyes excluyentes y racistas en Arizona, y en el que se preparan legislaciones similares en otros 21 estados. Ocultemos bajo un manto de piadoso silencio el carácter belicoso y discriminatorio del Tea Party Movement, el avance de los neo-confederados y de las milicias que se preparan ya para la próxima limpieza étnica en el país que se proclama libre de tales pecados. Solo recordemos que como mismo el capitalismo no reconoce fronteras nacionales en su afán por generar riquezas para unos pocos, tampoco se desgasta ni pierde su tiempo en esas tonterías relacionadas con la pigmentación de la piel, siempre que su tolerancia le reporte ganancias. Ni de nacionalidad, ni de razas: la lógica del capital solo entiende de números, y tanto se codeará con capitalistas negros, chinos o cobrizos, como despreciará a obreros rubios y de ojos azules que solo posean su fuerza de trabajo para vender. Llegar a entenderlo, y empezar a luchar en su contra, tras identificarlo como el enemigo común a combatir, fue lo que costó la vida a Malcolm X. No fue, ciertamente, ni por haberse convertido al Islam, ni por su prédica antirracista radical.

Para los eternos ingenuos que niegan la sal y el agua al socialismo cubano en el tema de la lucha contra el racismo, y que siempre hallan motivos de emulación en los avances del capitalismo, en este terreno, nada mejor que darse una vuelta por las razones y el discurso del neoconservatismo que se ha lanzado a las barricadas para demoler a Obama. Muy especialmente recomiendo la lectura del artículo de Walter E. William titulado “The Right to Discriminate”, publicado el 2 de junio en el diario digital Townhall.com, de la circunspecta y siempre políticamente correcta Heritage Foundation.

El Sr William es un articulista negro, pero eso no es suficiente para caracterizarlo y entender la defensa que hace del derecho a discriminar a los demás seres humanos. La tarea encomendada, y de cuyo cumplimiento testimonia su artículo, fue lavar la cara sucia de Rand Paul, candidato a senador por Kentucky. Y bien sucia le había quedado tras admitir en la televisión, entrevistado en el programa “Rachel Maddow´s Show”, que los propietarios de negocios privados tienen el derecho a negar sus servicios a personas, a consecuencia del color de la piel, algo que hacía mucho había sido expresamente prohibido por la Civil Right Act de 1964.

La posición del Sr William se resume de la siguiente manera, según sus propias palabras:

“¿Debe la gente tener el derecho de discriminar a los demás por razones de raza, sexo religión u otros atributos? En una sociedad libre, yo diría que sí… Aunque la ley de 1964 prohíbe el negarse a brindar servicios en lugares públicos, por estas causas, eso no cambia el hecho de que los negocios privados se rigen por las condiciones de servicio que establezcan sus propietarios… Lo que decidió la derrota de la solidaridad (racista) blanca bajo las leyes de Jim Crow fue el haber sido confrontadas con la perspectiva de elevadas ganancias (de los negocios blancos) si servían a clientes negros.”

Como diría aquel genial hidalgo llamado Alonso Quijano durante una de sus transfiguraciones en Don Quijote de la Mancha, Espejo de la Caballería: “¡Cuidado Sancho, que con la Iglesia hemos topado!”.

Lo que se ha disfrazado bajo raptos igualitarios y evidencias de la madurez libertaria del sistema; lo que se nos ha vendido como superioridad democrática del capitalismo y prueba irrefutable de su aprendizaje constante de la vida y su respeto a la experiencia humana, no pasa de ser puro cálculo empresarial, una ecuación generadora de ganancias en manos de capitalistas daltónicos, o sea, ciegos a los colores de la piel, siempre que predomine el verde en sus billeteras. Para el capitalismo no importa el sacrificio de la vida de Martin Luther King, ni el pacifismo de Gandhi, ni el ejemplo de Mandela; ni Lincoln, ni “La cabaña del Tío Tom”, ni la nariz ni el cabello de Obama, sino lo que alimenta sus tarjetas de crédito y lo que eleva el precio de sus acciones en la Bolsa.

El artículo del Sr Williams demuestra que la solidaridad y la lealtad a una causa pasa primero por la clase social y mucho después, por la raza. Hay más en común entre un estafador millonario blanco de Goldman Sachs conocido por Fabulous Fab, de un lado, y Condolezza Rice o el propio Sr William, del otro, que entre estos últimos y los inmigrantes ilegales mexicanos que marchan en Arizona contra la exclusión. Y ya se sabe que el capitalismo levanta o establece leyes racistas y discriminatorias, no por el grado de moral o humanismo que posea, sino por el balance de las ganancias que realice. Porque a fin de cuentas, ni es moral ni es humanista un sistema basado en la explotación de las mayorías para cimentar la bonanza egoísta de unos pocos. Y vista a profundidad esta lógica perversa del capital, si de verdad queremos eliminar el racismo en Cuba hay un solo camino. Y ese pasa por más socialismo, socialismo de verdad, mucho más del que hoy tenemos.

¿O es que alguien de verdad cree que un capitalista cubano se enternecerá ante sus hermanos por el solo color de la piel y elevará su voz para corear aquella frase demagógica de Grau de que “la cubanidad es amor”, en vez de buscar, a como dé lugar, la rentabilidad de sus empresas?

Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/paginas/actualidad/conFilo.php?id=15118

rJV

Monday, May 17, 2010

España post genocidio

Ver como pdf 17-05-2010

31 títulos nobiliarios del franquismo y otros nombramientos que nuestro Estado Monárquico sí que reconoce

Nueva


Como he apuntado anteriormente nuestro “Estado de Derecho” se desentiende de Nuremberg, de la Convención de Ginebra, del Convenio Europeo de Derechos Humanos y de cualquier cosa que pueda venir de ese derecho internacional “abre-heridas” y “guerracivilista”.

Pero eso tampoco quiere decir que estemos – vaya, no del todo – en una especie de “Estado de Derecho gamberro”, ajeno a toda norma jurídica de referencia.

Hay un “derecho” que nuestro Estado sí que reconoce y al que da pleno cumplimiento a pies juntillas: el “derecho” franquista.

Y digo “derecho”, entrecomillado, porque en ningún caso puede, ni debe, ser reconocido como tal, sino como meros actos de violencia y represión impuesta a nuestra sociedad por la fuerza de las armas (armas nazis y fascistas, dicho sea de paso…)

Porque la dictadura criminal franquista no fue otra cosa que un régimen fascista cómplice del régimen nazi de Hitler en Alemania y del régimen fascista de Mussolini en Italia, tal y como fue expresamente reconocido por la Resolución 39 (I) de la Asamblea General de Naciones Unidas de 12 de Diciembre de 1946: “de acuerdo a su origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen de Franco es un régimen fascista basado en el modelo de la Alemania nazi de Hitler y la Italia fascista de Mussolini, y en su mayor parte establecido como resultado de la ayuda recibida de los mismos”.

Así que el problema de fondo va todavía más allá, en realidad, de que la España post genocidio se siga desentendiendo de todo el derecho internacional respecto de víctimas sepultas o insepultas: es que a lo que sí que se sigue reconociendo valor jurídico es a todo lo que hizo dicho régimen criminal… y ojalá que al decir esto estuviese olvidando algún sector jurídico, algo de lo “atado y bien atado” por el franquismo – grande o pequeño – que sí que fuese “anulado”, aunque mucho me temo que no es así y que el balance es absolutamente desolador…

Por eso y, siguiendo con la metáfora, en el caso español más que un “Derecho Gamberro” me parece más ajustado decir que tenemos una suerte de “Derecho Zombie”, auténtico “muerto viviente” entre nosotros, aplicado por una alta judicatura que como no fue removida y prejubilada en su día – por franquista y antidemocrática, tal y como exige el cuarto de los Principios de Chicago sobre justicia transicional – tampoco le va a la zaga y claro, los años no pasan en balde… pero vamos, conste que a lo que yo me refiero es a una cosa no-muerta y putrefacta pero de modo sosegado, en plan clásico de George A Romero, que no estilo “71 años después” más difícil de imaginar, corriendo por los pasillos de nuestro Tribunal Supremo, rabiosos y a lo loco…y sí, ya sé que esto son temas muy serios, pero con tanta tropelía pónganse en mi lugar, me acojo a su indulgencia con la humorada.

El hecho es que el problema sigue siendo que dentro de nuestro ordenamiento aún se continúa reconociendo una impropia validez jurídica – impropia de un verdadero Estado Democrático de Derecho – a actos, nombramientos, resoluciones, leyes… de una banda criminal que se apoderó de las instituciones del Estado…elementos que constituyen un auténtico corpus de tejido jurídico zombie y necrosado, y que ya va siendo hora de extirpar de nuestro ordenamiento mediante la cirugía de la nulidad y de un pleno Estado de Derecho que atienda plenamente a los derechos humanos.

Y así, aún se atribuye validez legal a los méritos, ascensos y condecoraciones otorgados por los jefes del grupo armado a los más hábiles secuaces en dar muerte a los defensores de la República española, mientras las condecoraciones y grados concedidas por el Gobierno republicano de España a tropas regulares y maquis – todavía casi bandoleros – son ninguneados… aún se reconoce validez a las calles y topónimos de exaltación del régimen que según parece hay que ir cambiando…en vez de reconocer su debida nulidad radical que los retrotraiga a su situación anterior mediante una reforma de la misma ley de bases de régimen local… o, en la mismísima Galería de Presidentes del Congreso de los Diputados, aún se encuentran, equiparados a otros auténticos representantes del pueblo español democráticamente electos, los retratos de los “Presidentes” de las denominadas “Cortes Españolas” –“Presidentes” de las “Cortes” de la época franquista”, mera agrupación de colaboradores del dictador nombrados al margen de la Constitución española de 1931 y sin otro refrendo que el designio del genocida – en vez de figurar los de la Diputación Permanente de las Cortes Generales de España, exiliadas de necesidad pero plenamente vigentes de conformidad a los mecanismos constitucionales para situaciones de excepción hasta su autodisolución el 21 de junio de 1977 en París: Diego Martínez Barrio (entre 1939 y 1945), Luis Jiménez de Asúa (entre 1945 y 1970) y José Maldonado González (entre 1970 y junio de 1977). Sus simples retratos tampoco encuentran cabida, al parecer, en nuestro Parlamento, hasta en ello se opta por dar reconocimiento preferente a la “legalidad zombie” e instituciones del fascismo español…es que exáctamente ese es el país en el que vivimos, el de los restos mortales insepultos en el Ebro, los crímenes de guerra llamados “sentencias”, los desaparecidos de Estado que ni si quieran son buscados por el Estado…

Al final va a ser que eso de la “ruptura controlada” con el franquismo durante la “transición”, fue más “controlada” – hacia la monarquía – que “ruptura”…

Pero lo peor dentro de todo ese Derecho Zombie franquista – dentro de lo “peor” como dice bien el maestro Zaffaroni siempre hay grados –, es el agravio comparativo de la exaltación cotidiana que desde la misma Jefatura de nuestro Estado, nuestro Gobierno y restantes instituciones democráticas se sigue haciendo hoy, como en los últimos 35 años, con el reconocimiento de la legalidad de los más insignes apellidos genocidas elevados a la categoría de título nobiliario vigente, en una cantidad que me sorprendió a mi mismo al aproximarme a esta cuestión en el contexto de la elaboración de su anulación dentro de la Iniciativa Legislativa Popular por una ley de “verdad justicia y reparación”, y que expongo a continuación en toda o casi toda su extensión.

Por un lado están los propios títulos concedidos por el dictador en virtud de una “ley”, la de Sucesión de la Jefatura del Estado, de 26 de Julio de 1947… “ley” que no lo es, pues la vigente Constitución española de 1931 en ningún caso reconocía competencia legislativa alguna a ningún general de la República y de legal tendría tanto como los fusilamientos y robos de la banda criminal en cuestión, aunque, claro, justamente en virtud de ésta el caudillo se atribuiría, así mismo, la potestad de decidir la restauración monárquica en nuestro país tras su fallecimiento – obviamente en vez de la de la Republica interrumpida por su golpe de Estado como hubiese sido normal que fuese reestablecida tras la caída del régimen –…

a) Ducado de Primo de Rivera
b) Ducado de Calvo Sotelo

c) Ducado de Mola
d) Condado del Alcázar de Toledo

e) Marquesado de Dávila

f) Condado de Labajos

g) Condado de Jarama

h) Marquesado de Queipo de Llano

i) Marquesado de Saliquet
j) Marquesado de Varela
k) Marquesado de Somosierra

l) Marquesado de San Leonardo de Yagüe
ll) Marquesado de Vigón

m) Condado de Fenosa

n) Condado de Echeverría de Legazpi

ñ) Condado del Castillo de la Mota

o) Marquesado de Suances

p) Marquesado de Bilbao Eguía

q) Marquesado de Casa Cervera

r) Marquesado de Kindelán

s) Condado de Martín Moreno

t) Condado de Pallasar
u) Marquesado de Peralta

v) Condado de El Abra

w) Condado de Bau

x) Ducado de Carrero Blanco


Mientras que, por otro lado, en virtud de dicha misma “ley” del 47, el año 69 Franco nombraría al sucesor que – plenamente reinante y gobernante entre el 25 de noviembre de 1975 y el 29 de Diciembre de 1978, durante los sucesos de Vitoria Gasteiz y unas cuantas cosas más, antes de la entrada en vigor de su inmunidad – aprobaría los siguientes títulos adicionales igualmente presentes hoy:

a) El Señorío de Meirás, mediante Real Decreto de 26 de noviembre de 1975
b) El Ducado de Franco, mediante Real Decreto de 26 de noviembre de 1975
c) El Marquesado de Arias-Navarro, mediante Real Decreto de 2 de julio de 1976

d) Condado de Rodríguez de Valcárcel, mediante Real Decreto de 5 de enero de 1977
e) Condado de Iturmendi, mediante Real Decreto de 5 de enero de 1977


Sí, el Marquesado de Queipo de Llano que nuestra democracia continúa reconociendo como título de nobleza es el de aquel Queipo de Llano de sus conocidos exhortos radiofónicos:

“Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros: Que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad. ¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré. Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad, y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará. Ya conocerán mi sistema: por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello; les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”.

No es que lo de “yo os autorizo a matar como un perro”, y el resto, tenga desperdicio, pero eso de enseñar a las mujeres de los rojos “lo que es ser hombre” y lo de “dar patadas y berrear no las salvará”, del “Excelentísimo Sr.” Marqués debe ser muestra ejemplarizante de la más granada nobleza española, todavía condecorado hoy éste nada menos que con la Laureada de San Fernando, que nadie le ha retirado todavía, por sus hazañas “militares” en Sevilla, en Málaga…Laureada por el “dadle café, mucho café” a Federico García Lorca (ya se sabe: el “Camaradas Arriba la Falange Española” de después de los fusilamientos…) como denunciase Ian Gibson…ya ven, al locutor de la Radio de las Mil Colinas en Ruanda – el de matadles como cucarachas y todo lo demás – la jugada le salió bastante peor, sin título de noble, sin Laureada de San Fernando, ni exaltaciones folclóricas de Semana Santa, y condenado “el pobre” por instigación al genocidio, y eso que al lanzar sus soflamas no ostentaba el máximo mando militar en plaza que le diese auténtica materialidad jerárquica a eso del “yo os autorizo”… a diferencia de los discursos del “Excelentísimo Sr.” Marqués, General del ejército por lo demás…

Y sí, cuando hablamos de Ducado de Mola hablamos también de él, de aquel general igualmente genocida que ordenara a sus hombres:

“Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo[…] serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándoles castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas. En este trance de la guerra yo ya he decidido la guerra sin cuartel. A los militares que no se hayan sumado a nuestro Movimiento, echarlos y quitarles la paga. A los que han hecho armas contra nosotros, contra el ejército, fusilarlos. Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo. Cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular, debe ser fusilado […] Hay que sembrar el terror; dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”.

Y el “Excelentísimo” Marquesado de San Leonardo de Yagüe, que no se nos olvide, se refiere al mismo Yagüe de las ametralladoras de aquella Plaza de Toros de Badajoz abarrotada de prisioneros de guerra y población civil protegida, el que entregase la ciudad extremeña al pillaje dijera lo que dijeran las Convenciones de la Haya, de Ginebra…

Y el “Excelentísimo” Marquesado de Arias-Navarro es el mismo Arias Navarro de las torturas en Madrid, de los fusilamientos, de las fosas de Málaga, el “carnicerito”…

Vaya, es que tanta “excelencia” humana junta y tanta “nobleza” de nuestra Monarquía lo desborda a uno…

Y así, vergüenza sobre vergüenza, nuestra sociedad post genocidio de la transición ejemplar va revelando su auténtico rostro; y mientras los descendientes de los defensores de la Segunda República española no reciben ni sus pobres restos mortales para darles digna sepultura, ni la nulidad radical de sus “sentencias” – una vez más: crímenes de guerra – , quienes tienen la desgracia de tener que acarrear inevitablemente para el resto de su vida con los apellidos de genocidas, golpistas y ayudantes varios del régimen sí que continúan recibiendo en todo caso, en cambio, el legado de los “insignes” títulos nobiliarios de sus predecesores…

Dudo mucho que ni siquiera entre la milenaria nobleza española de larga tradición de caciques, explotadores, chulos sin oficio – que no sin “beneficio”, ay – y señoritas bien de colegio de monjas, se haya dado antes semejante descrédito.

De modo que a cada cual lo suyo. Sí Felipe II tenía el reino en el que nunca se ponía el sol, Juan Carlos I tiene hoy por méritos propios 35 años después el reino de las fosas, con las más de dos mil que van contabilizadas por el momento; y eso que, como dice el derecho internacional, las fosas clandestinas de los territorios gobernados por partido distinto al de Gobierno no son en modo alguno responsabilidad del ejecutivo, hasta dejan de ser contabilizables como escenarios de crímenes contra la humanidad…¿o era que dada la responsabilidad indisponible de todo Gobierno ante crímenes tan horrendos eso de las autonomías no le sirve de ningún tipo de excusa a su obligación de legislar adecuadamente para todo el Estado, de garantizar la vigencia de los derechos humanos en todo el territorio?...la verdad con tanta “originalidad” – y manifiesta mala fe, siempre tratando de torcer el derecho internacional en la materia – por parte de nuestro Gobierno socialista uno ya se pierde, aunque juraría que, más bien, era lo segundo…

Vamos, que superadas con creces en nuestro país las hazañas propias al “Marquesado de Milosevic” y otros, a nuestro Reino de las fosas patrio tan sólo nos supera el “Ducado de Pol Pot”… y sí ya sé que a ellos nadie les nombró nobles, pero es que eso es algo que me parece tremendamente injusto, un auténtico agravio comparativo y, en definitiva, una mera cuestión de “reflejos”, pues de haber pedido a tiempo la nacionalidad española ambos habrían tenido perfecto encaje entre nuestra nobleza franquista y disfrutarían todavía de canapés y recepciones varias de copete…por no decir que se habrían ahorrado los engorrosos cargos acusatorios de genocidio y lesa humanidad…

Que, afortunadamente, eso de ir imputando por ahí cargos penales groseros y cargantes a tan insigne nobleza sigue siendo delito en España. Como Dios manda.

El honor de la Casa Real del monarca que no consiente que se hable mal del genocida Franco en su presencia – y que lleva 35 años dando continuidad a todos esos títulos de la “a” a la “z” en el ejercicio de su competencia constitucional exclusiva en la materia – queda, con ello mismo, perfectamente retratado…

Como dice el refrán, nobleza obliga y agradecimiento liga…

Claro que, puestos a elegir, mejor hubiese sido aquello otro de “honor recibe, quien honor merece”: según parece, no en este país.

Miguel Ángel Rodríguez Arias es profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, autor del libro "El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad" y otros trabajos pioneros sobre desapariciones forzadas del franquismo que dieron lugar a las actuaciones de la Audiencia Nacional.

Ver también:


España postgenocidio (I) No son “sentencias”, son crímenes de guerra

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/noticia/34541/OPINI%C3%93N/espa%C3%B1a-post-genocidio-iii-derecho-zombie-t%C3%ADtulos-nobiliarios-otros-nombramientos-franquistas-nuestro-estado-mon%C3%A1rquico-reconoce.html

Cortina de albahaca




Este texto fue enviado al director de El País el 15 de mayo, a las 11:37 de la mañana, con petición de ser publicado. El periódico madrileño no lo tuvo en consideración


Un grupo de artistas y escritores españoles ha lanzado una plataforma para democratizar a Cuba. Y cuando un cubano opina diferente, decretan que sus argumentos son cortinas de humo de la dictadura que padece y lo comparan con los franquistas. Pero los dioses parecen haberles castigado. Porque, precisamente por haberse atrevido a investigar los crímenes del franquismo, el Consejo General del Poder Judicial acaba de suspender al juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Esta sentencia es un golpe durísimo a una democracia desde la que se pretende juzgar o mandar a juzgar los supuestos defectos ajenos, pero ojo con quien toque a los propios.

El veto a Garzón, considerado un héroe, ocurre en el mismo país que hace pocos años dio al mundo una verdadera lección de democracia, al votar contra el partido gobernante que los metió en una guerra injusta, haciendo oídos sordos a enormes manifestaciones populares. Personalmente no me explico cómo estas personalidades han llegado a la conclusión de que la política hacia Cuba debe ser la del aislamiento y el bloqueo. Es como si desconocieran que hace medio siglo esa misma política no ha logrado mover ni un milímetro la determinación de la mayoría de los cubanos.

Por otra parte, los cubanos también queremos cambios, pero consensuados por nosotros. Esas transformaciones ocurrirán más temprano o más tarde y la única política capaz de acelerarlas es el fin del bloqueo. Todo lo que se nos haga con asedio y presiones no podremos considerarlo a nuestro favor, sino como un insulto a nuestra autodeterminación, una injerencia inadmisible en nuestras vidas. Tantas agresiones y amenazas nos han enseñado que la supervivencia pasa por una sociedad orgánica, íntegra, indivisible. Así hemos salido airosos de embates artificiales y naturales. Pero sabemos que somos el resultado de un apremio, por vivir acosados. No creemos en un gobierno centralizado para siempre. Más bien solemos verlo como un concepto de emergencia, un mal necesario que el camino de la emancipación nacional nos ha impuesto para sobrevivir. El fin del bloqueo nos despejará profundamente, creando condiciones para que avancemos también en el concepto democrático. Subrayo que no quiero decir que sólo sin el bloqueo seremos más democráticos, sino que estoy seguro de que así lo conseguiremos más pronto.

La flamante plataforma propone aislar aún más a Cuba y agravar nuestra ya precaria economía. Pretende convencer al mundo de que la asfixia resolverá nuestros problemas. Su hipotético éxito significaría mucho más sufrimiento para nuestro pueblo, que lleva medio siglo enfrentando todo tipo de dificultades. Nuestra larga experiencia en “propuestas” foráneas nos dice que esta acción no es más que un nuevo artilugio para obligarnos a hacer lo que otros consideran que debemos hacer. Partiendo de que se trata de personas bien intencionadas, no sé cómo no entienden la ofensa de pretender que nos volvamos como ellos, con las reservas que despiertan esas democracias de banqueros ladrones y ejércitos ocupantes. Para colmo, cuando respondemos que no estamos de acuerdo, pretenden negarnos el derecho a que se nos escuche, porque todo lo que no razone como ellos ―dicen― viene contaminado de dictadura.

Capitaneados por un gran escritor peruano con un largo historial reaccionario, ciertos intelectuales españoles han decidido gastar más horas elucubrando cómo hacernos daño que investigando hasta qué punto viven en una democracia. Algunos parecen más preocupados por Orlando Zapata ―un hombre que tuvo el valor de escoger su propia muerte y enfrentarla―, que de los más de cien mil españoles asesinados en la era de Franco. Es triste ver lo poco que les interesa profundizar en la realidad cubana, cuando sus conclusiones son las mismas que las de los peores enemigos de nuestra dignidad. Por eso acabo admitiendo que esta página efectivamente es una cortina, no de humo pero sí de albahaca, contra la fetidez de su pretendida salvación.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Saturday, May 01, 2010

El imperio del consumo.


Eduardo Galeano

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar.


La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.

La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo.

El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor.

La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. . Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica.

EE.UU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EE.UU apenas suma el 5 % ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre.

«Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado.

El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos.

Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados de McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo.

Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo.

Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios.

Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo.

La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje.

Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza.

Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera.

El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado.

Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos?

¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo?

La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

Thursday, April 22, 2010

RÉGIMEN DE HIGOS CHUMBOS

http://cambiaelmundodespiertate.wordpress.com/2010/04/22/regimen-de-higos-chumbos%e2%80%8f/

http://acratasnew.blogspot.com/2010/04/juramentos.html#comment-form

Artículo de Hijo de Perra


Al Régimen Global, que es el que ha organizado esta artificial macro-crisis financiera y económica a la que tratamos de sobrevivir, le interesa sobre todo provocar cuantiosas pérdidas a las personas y a las empresas, pues es la manera de imponer su presencia, de extorsionarnos, respaldados por la ignorante ciudadanía controlada por los media. La economía social ha pasado a segundo plano, porque ahora de lo que se trata es de esclavizar a la humanidad no ya mediante el crédito, sino con un hambre física de perro de afilador.

Para comprobar el desprecio de la élite financiera, económica y política por la ciudadanía, basta un ejemplo reciente: las consecuencias para los viajeros europeos —y las aerolíneas— de la nube de humo del volcán islandés
Eyjafjalla, supuestamente perjudicial para los motores de los aviones, lo cual constituye una hipótesis ridícula hasta la risotada, que sólo encuentra parangón en la anterior crisis de la gripe A(1). El caso es asustar y mantener a la gente ocupada en solucionar problemas artificialmente creados, y de menor cuantía, para que no perciba la realidad: que le están robando la libertad, el dinero y la propia vida.

A estas alturas, los lectores de Ácratas ya deben tener claro que el Régimen Global se impone inyectando miedo a la ciudadanía: desde el 11 de septiembre de 2001, estrenando el siglo, en el que "el terrorismo internacional" derribó controladamente, en un alarde de ingeniería de demoliciones, tres rascacielos en Nueva York con Thermite (bien sabéis que no fue a causa del impacto de aquellos cinematográficos aunque impotentes aviones señuelo), y mató a más de tres mil personas, el modelo implementado sigue en vigor. El Régimen Global es el único terrorista mundial de importancia —el Régimen Global es el verdadero Al-Qaeda, es su inventor, es el titiritero que maneja sus hilos y agita sus hollywoodienses imágenes barbudas y aturbantadas— y, de hecho, financia y articula todos los atentados que suceden en el mundo a través de su brazo armado, que es una élite de asesinos sacados de las cloacas del sistema, ex-agentes casi todos de la CIA y del Mossad.
http://www.youtube.com/watch?v=YeEY0GaKt8k&feature=player_embedded
El Régimen Global —y en España es más que evidente, porque es tosco, provinciano y grosero— sólo tiene el objetivo de coartar las libertades públicas individuales y colectivas. Cada vez que el régimen legisla y prohíbe algo más, al tiempo que nos resta libertad, nos hace más irresponsables. Porque, queridos niños de teta que me leéis, convertir a todos los ciudadanos en unos irresponsables es el único y verdadero objetivo sociopolítico del poder. ¿Entendéis ahora ese extravagante y atroz sistema educativo que convierte a nuestros hijos en unos idiotas hedonistas, en incultos melones sobrevalorados?

Pondré un ejemplo: Si el código de la circulación prohíbe todo lo que supone un riesgo —la lista de esas prohibiciones es más larga que la bragueta de una sotana, y las multas se cuentan por millones—, cuando alguien se mata en la carretera, debiera ser el Estado el responsable de esa muerte: Las exhaustivas prohibiciones convierten a los administrados en pollos descabezados, en insensatos descerebrados que acaban por creer que todo lo que no está prohibido puede hacerse y que todo peligro que no se advierte no existe. Hablando recto como un renglón, lo que quiere el poder es hacer de nosotros unos insensatos irreflexivos —que fungen sin embargo de culpables de los accidentes, aunque no tengan libertad ninguna para decidir casi nada, que mueren ahorcados por el cinturón de seguridad, o se lisian por falta de seguridad activa, por circular tan despacio que es imposible sortear los riesgos del tráfico (cualquier motorista sabe a qué me refiero)—. Lo que quiere el poder es vernos conducir a 80 kilómetros por hora a las dos de la madrugada, por una autopista vacía, "para evitar contaminación y accidentes". ¿Quién será el hijo de puta que permite que durante la noche la señalización limitativa se quede clavada en ese ridículo 80? ¿Cuánto le pagamos de nuestros bolsillos a ese cabestro cada mes los contribuyentes? ¿Cuándo volverá a imperar una ley justa que lo condene a trabajos forzados durante un lustro?

Ante la ola de acogotamiento prohibicionista del Régimen Global, a un hombre sólo le caben tres actitudes personales:

1. La opción práctica y desvergonzada: Aprovecharse de los demás, apuntarse al sistema y andar más contento que un maricón montado en un carro de pepinos; hacerse funcionario y pasar la "jornada laboral" rascándose la ventosa (policía, militar, administrativo); o político, financiero, empresario del pelotazo; o apuntarse a la subvención, a la ceja, al PER o a la hostia consagrada; y medrar, ganar dinero con la opresión y la injusticia experimentada en cabeza ajena.

2. La opción permisiva e irresponsable: La actitud de esa parte de la sociedad que traga más que la aduana de Andorra, que asume tranquilamente toda nueva vuelta de tuerca; o peor: que aplaude al poder ante cada nueva ley que éste caga; chusma que dice eso de que: "Es que la gente confunde libertad con libertinaje, y necesita que la sancionen para evitar que se mate". Es la actitud propia de eunucos, de esa horda de padres sin cojones que no pueden manejar a sus hijos, de gentuza que no debiera ni existir, que no son hombres libres ni han deseado serlo jamás, que no pueden ni quieren responsabilizarse de nada, y menos de educar a hombres y mujeres libres; que convertirán a sus hijos en copias de sí mismos, en cabritos cornudos, en morralla, en gente con menos sangre que la compresa de una muñeca.

3. La militante, la digna: Cada vez que una nueva ley prohíba algo absurdo(2), tener como objetivo sortear esa ley y hacer ese algo. Estamos no sólo en nuestro derecho, sino obligados como reacción ante la opresión política a la sociedad civil. Es nuestra obligación moral triturar toda ley injusta o desproporcionada hasta hacerla inoperante, dejarla obsoleta.

Esta resolución, la opción 3, significa declararse enemigo del Régimen y obrar en consecuencia. Una vez localizada la raíz del mal, no hay más remedio que arrancarla de cuajo. Sí, pero ¿cómo? Sabed que el principal daño, el más grande perjuicio que se le puede causar al Régimen Global es retirarle el sustento económico. Aparte de no colaborar con él de ningún otro modo —La Boétie, 1560—, no debemos contribuir con nuestro dinero a un Régimen tiránico, opresor, para que viole nuestros derechos usándolo contra nosotros.

A nivel personal, debéis interiorizar —grabároslo en el pecho del revés, para que lo veáis todos los días al miraros al espejo— el siquiente discurso:

1. No queremos a ningún papá Estado unciéndonos al yugo de los bueyes mansos. En realidad, no necesitamos a un Estado como éste absolutamente para nada.

2. Mientras no exista democracia (lo actual es un paripé de poderes inseparados y corrupción desenfrenada de todos los partidos y los funcionarios) nos arrogamos el derecho a la autogestión y la acracia. Cuando tengamos un problema, no nos lo resolverá el Estado. Más bien lo empeorará, si es que no es en realidad su verdadero causante.

3. No queremos su concepto de seguridad ni sus policías armados, que no son otra cosa que funcionarios que están ahí para reprimirnos a nosotros en lugar de a los delincuentes, porque es menos peligroso joder a las personas honradas, inocentes, desarmadas e inofensivas.

4. Nos negamos a darle ni un euro a este Estado de manera voluntaria, porque:

—Sabemos que ese dinero servirá para sostener sine die el Estado de Partidos y su Administración enviciada.

—Sabemos que todo político o funcionario es incompetente, necio y corrupto. Sin excepción, cada uno de acuerdo con sus posibilidades y su nivel de inteligencia. No hay ni una sola excepción. Al menos, nunca la he conocido.

Así que, a partir de hoy:

—El Estado Cocotero sólo nos sacará el dinero por la fuerza. Pero cada euro que nos robe lo compensaremos con diez, cien, mil euros oponiéndonos al sistema. Esto, técnicamente, se denomina "objeción fiscal".

—Como no existe un trabajo honrado que implique actuar como recaudador de impuestos en la cadena del valor añadido (es una vergüenza intolerable hacernos perseguidores de nuestros conciudadanos), trabajaremos fuera del mismo siempre que podamos, aunque tengamos que irnos a vivir a Liechtenstein.

—No votaremos jamás en ninguna clase de elecciones ni referenda en este sistema político, porque es un repugnante circo para homúnculos castrados.

—Destruiremos en la medida de nuestras posibilidades y pacíficamente todo orden impuesto por el Régimen Cocotero y haremos u opinaremos libremente, aunque le joda.

—No respetaremos de corazón más leyes que las avaladas por la moral natural y por el sentido común. El resto podrán sernos impuestas, pero, al ir contra nuestra voluntad y nuestra ética, nunca lo serán de manera permanente. Y esto se denomina técnicamente
desobediencia civil(3).

—Jamás nos consideraremos superiores en derechos a nadie, pero no admitiremos que nadie ostente más derechos que nosotros. Por lo tanto, arrojaremos siempre la primera piedra(4). Y decimos, y es sólo una piedra entre mil, que una SICAV es una estafa que permite que el gran capital tribute al 1%, y juzgamos que sus beneficiarios debieran pasar unos cuantos años en la cárcel, junto a los legisladores que inventaron las SICAV y las hicieron posibles. Pero mientras sigan existiendo, también tributaremos al 1%, o al mínimo que podamos, porque es lo moralmente justo.

—Estaremos siempre a favor de la libertad política y de la jibarización del Estado, que ha de desaparecer tal y como lo conocemos: debe ser un sirviente, un lacayo de la ciudadanía, y no al contrario como ahora.

—Consideraremos que todo enemigo del Estado Cocotero es colaborador nuestro, aunque sea transitoria y circunstancialmente. Da igual si se trata del abertzalismo independentista vasco(5), el anarquismo radical, Hamas, la nación rusa, o las mismísimas Corea del Norte e Irán: en política, son nuestros aliados. Nos importa una polla que estén equivocados, porque si se enfrentan al Régimen Global o al Estado de Partidos que nos oprime a nosotros, no lo están del todo. El Estado no nos va a engañar desde los medios haciéndonos creer, por ejemplo, que 260.000 vascos son terroristas y no tienen derechos políticos; o que unos cuantos afganos desgraciados, armados con espingardas en el Hindukush, son un peligro para la Humanidad.

Así que atentos, hijos de puta, que vamos a por vosotros... ¡a meteros una ristra de higos chumbos por el mismísimo ojete del culo hasta que os arda como el tubo de escape del Challenger!; ¡hasta que os salga la mierda por la boca y pidáis bicarbonato llorando!

MALDITO HIJO DE PERRA


(1) Las aerolíneas pierden 150 millones de euros diarios con la "crisis del humo" y han caído en Bolsa de manera ostentosa. Si las restricciones no eran auténticamente imprescindibles, Eurocontrol debiera indemnizar a las empresas a las que está arruinando, así como a los viajeros que se han visto perjudicados por las cancelaciones. Eurocontrol explica que la ceniza del humo volcánico "se funde al contactar con los motores de los aviones, lo que afecta al flujo de gases de combustión y provoca la parada de las máquinas". Es algo poco creíble (la ceniza no se funde en ningún caso, ni es combustible); y menos si se tiene en cuenta que altos ejecutivos de las aerolíneas se han subido a sus respectivos aviones y han volado a través del humo tan tranquilamente para dejar claro que lo que dice Eurocontrol es una parida monumental. Si fuera algo peligroso, capaz de "detener las máquinas", y hacer que los aviones cayeran como piedras al suelo, no lo habrían hecho, evidentemente. Parece como si el Poder la tuviera tomada con las líneas aéreas desde el 11-S, cuando eligió precisamente aviones para fingir un atentado terrorista islámico. Desde entonces, el poder no ha dejado de perjudicarlas: las "medidas de seguridad" en los aeropuertos, absolutamente molestas y hasta humillantes para los viajeros (recordad los escáneres que desnudan, los cacheos y los registros), los retrasos, etc. Algo me dice que la parte de la globalización que permite la movilidad de las personas a lo largo y ancho del mundo no les apetece a los poderosos tanto como la movilidad de capitales... ¿No?

(2) Sin salirnos del ejemplo: una prohibición absurda es la de rebasar los 80 kilómetros por hora, a las dos de la madrugada por una autopista vacía, "para evitar contaminación y accidentes". Nuestra obligación moral es averiguar en Internet dónde coño están el par de radares recaudadores y, fuera de estos dos mínimos tramos, conducir a la velocidad correcta, 110 kilómetros por hora, que es la que no produce contaminación (así lo informó el colectivo de ingenieros de automoción) ni accidentes (¡porque a 80 la gente se duerme conduciendo de madrugada!) El carnet de conducir puede ser tan difícil de obtener como el Gobierno considere necesario; pero una vez conseguido, el Estado debe reconocernos la capacidad para tomar decisiones, para responsabilizarnos de la seguridad propia y de la del resto de vehículos que circulan en lo que a nosotros concierne. Como canta el anuncio de Tráfico, ningún repulsivo funcionario del Ministerio del Interior puede conducir por nosotros. Pero es que tampoco toleraremos que lo intente.

Hay otros miles de ejemplos de prohibiciones absurdas. Buscadlas y obrad en consecuencia.


(3) La desobediencia civil es una forma de disidencia política desarrollada por los movimientos en defensa de los derechos civiles y políticos. Consiste “en una quiebra consciente de la legalidad vigente con la finalidad no tanto de buscar una dispensa personal a un deber general de todos los ciudadanos (
objeción de conciencia), sino de suplantar la norma transgredida por otra que es postulada como más acorde con los intereses generales. Intereses que, no obstante, han de ser identificados a través de un procedimiento democrático de formación de la voluntad” (Wikipedia)

(4) En el sentido mesiánico. Aquí no hay incitación a la violencia, y si os lo parece, espías y trolletes, es porque sois unos garrulos izquierdosos que no leéis la Biblia.

(5) Si alguien confunde esto con la kale borroka es que es un inculto y un borrego. El abertzalismo vasco es pacífico.
Consejo: Muchos planes y juramentos contra el N.W.O se parecen, se trata siempre de actuar con más corazón, más ética, más armonía y no pensando únicamente en el beneficio. Está en tu mano poner un granito de arena más en la balanza para ver si ganamos ya de una santa vez la libertad y el paraíso. Puede que falten bastantes granos para desnivelarla a nuestro favor todavía, pero si no haces nada, nunca sabrás si eran tus acciones positivas por la vida, la libertad y la Madre Tierra, las gotas que colmarían este vaso reinante de injusticias, de vilezas, de bajezas ruines como para asesinar "justificadamente" en silencio manipulado a miles cada día.
El plan de actuación individual contra el NWO que expuse se asemeja en muchos aspectos.

http://sovereignambassador.org/NWO.JPG

Necesitamos unirnos con la energía cósmica-solar-terrestre para vencer al materialismo, consumismo del capitaltimo. Cambiar el chip mental y demandar, actúar y buscar el vitalismo frente a materialismo reinante que nos está robando la energía vital.




¡Lucha por tus ídolos o hunde al personajes que quieras! ¡Vota a favor o en contra de los más famosos! ¡Nuevo MSN Populus!

Tus datos personales, más seguros con Internet Explorer 8. ¡Descárgatelo gratis!
17-03cafInsoliteetdrole.pps17-03cafInsoliteetdrole.pps
2640 K Ver Descargar

Friday, April 16, 2010

Entrevista a Carlos Slepoy, abogado y víctima de la dictadura argentina

Ver como pdf 16-04-2010


Periodismo humano

“Presentamos la querella como consecuencia de la escandalosa paralización de los procedimientos judiciales en España”, cuenta Slepoy por teléfono desde Buenos Aires


Carlos Slepoy sabe de la naturaleza de los regímenes represores. No solo porque es abogado especializado en estos asuntos, sino porque él mismo fue víctima de la dictadura argentina. Fue encarcelado dos semanas antes del golpe de Estado argentino, en marzo de 1976. Pasó por varias prisiones y centros de torturas antes de ser condenado al exilio en noviembre de 1977, cuando se instaló en España.

Veinte años después actuó como abogado de la acusación popular en los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón contra el dictador Videla y otros miembros de la dictadura argentina. De ese modo jugó un papel fundamental en el juicio contra el ex militar argentino Adolfo Scilingo, a quien la justicia española condenó en 2007 a 1.084 años de prisión por crímenes de la dictadura argentina.

También ha participado en el proceso contra el ex capitán Ricardo Cavallo, extraditado desde México a España y desde allí a Buenos Aires, acusado de secuestros, torturas y asesinatos cometidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, la mayor cárcel ilegal de la dictadura argentina.

Ahora las paradojas de la vida llevan a Slepoy a recorrer el camino inverso: De Madrid a Buenos Aires. En esta ciudad fue presentada este miércoles 14 de abril -día de la República española- una querella para que se juzguen los crímenes de la guerra civil y la dictadura españolas. Entre los demandantes hay varias asociaciones de derechos humanos y por la memoria histórica.

LA QUERELLA

¿En qué se basa la querella que van a presentar?

Se fundamenta en los principios de jurisdicción universal, los mismos en los que se basó Garzón para abrir diligencias por crímenes de las dictaduras de Chile y Argentina, los mismos en la que se basó la justicia española para condenar a Adolfo Scilingo, los mismos que permitieron la extradición de Ricardo Cavallo o la apertura del caso por genocidio en Guatemala. Es decir, se fundamenta en una idea completamente asentada en la comunidad internacional por la que las leyes de amnistía o punto final no tienen validez ante crímenes contra la humanidad o genocidio.

DELITOS DE GENOCIDIO

¿Cómo califican entonces los delitos cometidos durante la guerra civil y el franquismo?

Son delitos que formaron parte de un genocidio. Así lo recoge Garzón en la causa que inició, y nuestra querella se basa en buena parte en esa causa, fundamentada a su vez en multitud de pruebas, hay incluso documentos y manifestaciones de todo tipo hechas por dirigentes del alzamiento nacional que así lo muestran. En ella se determina que hubo 113.000 desaparecidos y más de 30.000 niños secuestrados y privados de su identidad.

Y, ¿cuál es la definición de genocidio?

En España hubo una planificación estudiada y meditada para perseguir y erradicar a determinados grupos y colectivos con el objetivo de dar origen a otra nación diferente, algo que se logró en gran medida. Eso es un genocidio. Al igual que el nazismo o que la dictadura argentina, los participantes del golpe de estado y la dictadura española buscaban eliminar elementos de una sociedad para crear una sociedad diferente.

¿Qué posibilidades tiene de prosperar esta querella?

Nunca se sabe si prosperará o no, pero nosotros confiamos en que sí; yo tengo plena confianza en que esto vaya a prosperar, porque la querella está asentada sólidamente desde el punto de vista jurídico tanto en el derecho argentino como en el derecho internacional.

DESDE 1936 A 1977

¿Hay alguna diferencia en su querella con los autos de Garzón?

Los autos de Garzón contemplan los delitos cometidos hasta 1952. Nosotros ampliamos el ámbito temporal e incluimos todos los cometidos desde el 17 de julio de 1936, un día antes del golpe de estado, porque ya hubo fusilamiento ese día, hasta el 15 de junio de 1977, cuando se celebran las primeras elecciones democráticas. Hay también una ampliación espacial porque se pide que se investigue desde aquí, desde Argentina.

¿Van a solicitar documentación e información a las autoridades españolas?

Sí, tenemos ya un listado de pruebas a solicitar: pedimos que se busque a los responsables de los crímenes, una lista de todos los ministros de Franco con un certificado de que están vivos, un listado de todos los mandos de la Guardia Civil, la policía militar, la policía civil, la Falange. Pedimos los mapas de las fosas comunes, el número de desaparecidos y juzgados. Esperamos contar con la colaboración de las autoridades españolas; si no, todo será más trabajoso pero se podrá hacer igualmente. Además contemplamos que se haga lo mismo en otros países europeos donde hay documentación que serviría para demostrar todos los delitos. Confiamos en que ocurra algo similar a lo que pasó con Pinochet, se dictó su extradición y tras ello otros países solicitaron también su extradición.

¿Partirán de algún caso concreto?

Partimos del caso de Severino Rivas, alcalde socialista fusilado en 1936. Su caso es ejemplo claro de la persecución planeada que hubo contra determinados grupos: representante político, detenido ilegalmente, fusilado sin previo juicio y desaparecido durante décadas. Su hijo vive en Argentina y presentará la querella con nosotros. Pero desde que esto se ha hecho público nos ha llegado una verdadera lluvia de peticiones de personas que quieren personarse como testigos o como querellantes. En las próximas semanas iremos organizando todo esto. Mi impresión es que va a producirse un fenómeno similar al que ocurrió cuando en España empezaron a juzgarse los crímenes de Argentina. Todas las semanas aparecían nuevos testigos, nuevos querellantes.

UN EFECTO BOOMERANG

¿Qué lectura hace de la respuesta internacional que ha surgido frente al intento de inhabilitar a Garzón?

Mi opinión es que el intento de inhabilitar a Garzón se ha convertido en un boomerang. Es tan descabellado que han disparado la indignación general en todo el mundo de los derechos humanos y organizaciones internacionales y ahora hay ya sectores que se plantean juzgar a aquellos que quieren juzgar a Garzón, a los verdaderos prevaricadores, que saben que la ley de amnistía no tiene validez en este caso.

¿Cómo interpreta que la Justicia haya actuado antes en Argentina que en España?

El franquismo duró mucho más tiempo y Franco dejó todo cerrado con la intención de que no se mirara atrás. Pero lo que pasa en España no es una marca exclusivamente española. Aquí en Argentina ocurrió lo mismo, es un patrón común. Siempre se pretende borrar el pasado, se dictan leyes de punto final, como si uno pudiera seguir hacia adelante sin mirar atrás, ignorando lo que ha vivido antes. En todos los casos hay grupos políticos, económicos y sociales que llevan a cabo un esfuerzo para que los crímenes no se conozcan. Es el pacto de la impunidad, todo queda atado y bien atado por aquellos que participaron en el genocidio. Es absurdo que España haya ejercido un papel muy importante en el plano judicial en Chile y Argentina, pero sea incapaz de actuar en lo relacionado con sus propios crímenes.

EL CASO ARGENTINO

¿Cuántos procesados hay ya en Argentina por crímenes durante la dictadura?

En Argentina hay más de cuarenta condenas y seiscientos procesados ya. Aún así hay críticas, no se abren todos los archivos, nada es perfecto, estos procesos nunca terminan de perfeccionarse. Pero desde luego comparativamente con España esto es un sueño porque se ha terminado con la impunidad legal. Yo mismo voy a comparecer como testigo en un juicio que se acaba de abrir en Argentina contra los carceleros de la prisión de La Plata, donde estuve preso durante la dictadura.

Fuente: http://minotauro.periodismohumano.com/2010/04/11/carlos-slepoy-en-espana-hubo-un-genocidio/